viernes, 20 de marzo de 2009

¿Crecimiento o Desarrollo Económico? ¿Sigue la polémica?

Introducción

Uno de los temas que surge al cambio de cada administración de gobierno es sin duda, el crecimiento económico de la economía mexicana. Se argumenta que el crecimiento es uno de los indicadores de bonanza de las economías. Los políticos en campaña prometen crecimientos elevados y sostenidos. Los resultados al final del camino muestran la facilidad de aventurar cifras y la posibilidad de obtenerla, sobre todo en una economía como la mexicana, donde todo puede resultar posible y en el mundo real, nunca se cumple.

Pero esa es una historia diferente. El propósito del presente documento es aportar ideas sobre las causas, consecuencia y la dinámica interna que caracteriza al crecimiento económico. ¿Cuáles son las causas que provocan que las naciones muestren tasas de crecimiento elevadas? ¿Existen en realidad los milagros económicos? ¿Cuáles son los límites del crecimiento económico? ¿La polémica entre crecimiento económico y desarrollo económico continúa? ¿Uno es resultado del otro o son conceptos que pertenecen a cuerpos teóricos distintos? En los años setenta, en las universidades proliferaban las discusiones sobre si el crecimiento económico era sólo indicadores macroeconómicos y si el concepto más completo correspondía al desarrollo macroeconómico. En las licenciaturas de economía los docentes mostraban su posición con argumentos a favor y en contra de una u otra postura.

Muchos estudiantes de esa época identificamos al crecimiento económico con la corriente hoy dominante de la teoría neoclásica y se la reputó como un conjunto de hipótesis de carácter reaccionario. En cambio, el desarrollo económico se identificó con los pensamientos progresistas, con la ascensión del poder por la izquierda militante y revolucionaria. Puede hablarse de un reporte sobre los milagros económicos, excepto que se piensa que el término está fuera de uso. A pesar de los milagros, el crecimiento elevado y sostenido puede ser explicado, incluso, repetirse en la historia de los países. El crecimiento no es un fin en sí mismo, pero hace posible alcanzar otros objetivos importantes para individuos y sociedades. Puede separar a una fracción importante de la población de la pobreza y la servidumbre. También puede considerarse como la fuente para crear los recursos que apoyen el gasto en salud, educación, entre otras de las metas del Milenio a los cuales una proporción importante de las economías del mundo, ya han accedido. En resumen, el crecimiento es una condición necesaria y tal vez, suficiente para el concepto de desarrollo más amplio, que permita ampliar la perspectiva de los individuos para convertirse en más productivos y creativos.

Por otro lado, en el mundo presente y globalizado muchos aspectos que entrañan las nuevas relaciones internacionales llaman la atención tanto por sus consecuencias como por los elementos que propician su aparición. Desde hace algunos años, la atención de los principales analistas se centra en aspectos que muestran la fragilidad en la que se debate el sistema económico globalizado. En los últimos años se presentaron cuestiones de riesgo vinculadas con problemas de liquidez en los principales mercados financieros hasta la amenaza potencial de la probable ausencia de abastecimiento suficiente de alimentos. El director general del Banco Mundial hizo una declaración en tal sentido. La Organización de las Naciones Unidas también reaccionó en el mismo sentido. Las declaraciones muestran que cada día existe mayor conciencia sobre el conflicto en el que puede incurrir la hasta hoy, economía globalizada y boyante.

La globalización ha significado para las empresas beneficios importantes. Por todos los canales de comercialización, las mercancías inundan los mercados domésticos y se apropian de los excedentes internos de los países con acceso tardío al concierto internacional, con modernos esquemas de mercadotecnia y apoyados con el uso intensivo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Por todos los mecanismos disponibles la globalización se orienta hacia los países con menores niveles de ingreso para incorporar un nuevo ejército de consumidores. Esta incursión se realiza de manera más agresiva. Se destruyen patrones de consumo tradicional y se sustituyen por otros ajenos a la idiosincrasia de los países. Se modifican y redefinen patrones de consumo novedosos con las características sobre todo, de la economía norteamericana.

Por tanto, una de las explicaciones sobre la actitud adquirida en torno a la globalización, es que la globalización, mientras dure, busca las formas para perpetuarse a escalas cada vez más amplias y sobre todo, para perdurar mientras en los países con menor desarrollo o de ingresos más bajos, continúen con los patrones de consumo impuestos desde el creciente dominio de las fuerzas del mercado globalizadas. Pero en los días actuales la incertidumbre por el futuro es una de las mayores preocupaciones. Por ejemplo, el mundo estuvo pendiente respecto de la crisis de liquidez sucedida en Estados Unidos. La polémica en torno a los sucesos observados en el mercado de las hipotecas mostraba las huellas del desasosiego por el camino que habría de seguir la solución. La sangre nunca alcanzó al río. A la fecha, la crisis generalizada desde 2007 parece haberse superado. O tal vez la misma encontró un margen mayor para ensancharse, abarcar a otras economías como sucede con el llamado efecto dominó sucedido tiempo atrás.

Aspectos teóricos del crecimiento económico

Una revisión de la literatura sobre la teoría del crecimiento económico muestra que desde el decenio de los años treinta hasta entrado el de los años setenta, el crecimiento económico está signado por el enfoque exógeno y desde los años ochenta hasta nuestros días, los teóricos del mismo reorientan sus maneras de pensar e incursionan en las visiones endógenas del crecimiento.

El enfoque exógeno

Diversos autores reconocen y aceptan las aportaciones desde la perspectiva de Keynes sobre el crecimiento económico. Keynes supuso que la inversión en las economías capitalistas tiene un carácter dual: por un lado, crea demanda efectiva, esto es; crea fuentes de trabajo mediante las cuales se pagan salarios a los obreros para comprar bienes de consumo y por otro; crea capacidad productiva, es decir; crea esas fuente de trabajo para los obreros. Por supuesto el papel del multiplicador es determinante en esta relación.

De lo anterior se intuye la condición para la existencia del crecimiento regular y con equilibrio: el crecimiento de la oferta iguala al de la demanda. De manera que se puede concluir que Keynes dedujo al considerar las previsiones que la relación para determinar la tasa de crecimiento es inestable para toda economía capitalista. Esta aseveración se confirma y permanece: la era actual pertenece al desarrollo financiero. Desde los años ochenta los mercados de capitales se han desarrollado por todo el mundo. El capital se dispara por todo el mundo en un instante al tiempo que las preocupaciones de los accionistas dirigen las tomas de decisiones y las compensaciones al tiempo que las fluctuaciones del mercado de valores son la fuente de la ansiedad pública.

Al mismo tiempo se vive la era de la creciente desigualdad en la distribución del ingreso y del riesgo de desempleo y desde los años ochenta, las brechas entre los ingresos altos y bajos y entre los altos y medianos ingresos se han ensanchado de manera profunda. El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que la economía global se encuentra inmersa en un periodo incierto y más que todo, difícil. Los problemas financieros ocurridos en los meses de agosto y septiembre del 2007 se convertirán en variables clave para determinar la trayectoria de crecimiento económico mundial optimista. En esta trayectoria se encuentran riesgos que afectarán sin duda, a los grandes agregados macroeconómicos. En otras palabras, se reconoce que el mundo global de nuestros días se enfrenta a riesgos mundiales que impactarán al crecimiento económico a la baja.

Se observa que el organismo utiliza en su análisis el componente riesgo. Uno de los trances más sobresalientes está relacionados con los mercados de vivienda y los sectores financieros. También muestra preocupación por los desbalances de los precios petroleros al alza y el fuerte aumento de los precios en los alimentos que sin duda, serán importantes en el comportamiento futuro de la inflación en los países de mercados emergentes y en desarrollo. Junto a lo anterior se sitúan las fuertes entradas de capital a países emergentes y en desarrollo, pues desde mediados del año anterior han reducido su crecimiento. La lección aprendida es que la intervención en los mercados cambiarios con esterilización o sin ella, las políticas se muestran ineficaces para limitar la apreciación de las tasas de cambio real o evitar la desaceleración del crecimiento posterior a la entrada de los flujos de capital. Se observa en el análisis de la organización la preocupación por incorporar el estudio del riesgo sistémico como explicación de los desequilibrios a nivel global.

Por otra parte se reconoce que la desigualdad se ha pronunciado en los años recientes. Para el FMI reconoce que el origen de tal desigualdad se encuentra fuera de la expansión de los flujos de comercio mundial. Concluye que es la marcha del progreso tecnológico a nivel general y por la efecto de la inversión extranjera directa, la que ha beneficiado de manera desproporcional a los trabajadores más capacitados. Pareciera que se trata de responsabilizar a la tecnología como la responsable de las desigualdades en la distribución del ingreso. De ser cierta la afirmación es probable que se regrese al análisis del desarrollo económico desde la perspectiva exógena para evitar que produzca tales desproporciones. Por supuesto que el organismo no desalienta la adopción de las nuevas tecnologías que se producen a cada momento. Al hacerlo podría frenarse de alguna manera el crecimiento económico.

Aspectos globales del desarrollo

Desde los cursos universitarios sobre teoría del desarrollo se conocieron las contribuciones de Amartya Sern, Premio Nóbel de Economía 1998 sobre los indicadores de desigualdad existentes. Uno de ellos fue el llamado Índice de Gini, un indicador de desigualdad en la distribución del ingreso. Aprendimos su cálculo y su aplicación resultó interesante en diversos estudios analíticos elaborados a través de los años. Uno de los indicadores que han tenido sin duda, mayor impacto, es el llamado índice de desarrollo humano. El mismo incluye una visión humanista del concepto de identidad cultural como parte de las libertades fundamentales de todos los seres humanos.

El desarrollo humano es uno de los temas más favorecidos en la actualidad pues con el concepto se pretende medir si las políticas económicas que promueven el desarrollo económico han sido exitosas para conducir a las grandes capas de población sumidos en la pobreza, a mejores niveles de vida. Los indicadores de este tipo muestran la formidable complejidad que prevalece en la desigualdad del desarrollo nacional.

Mencionar estos indicadores en un documento como el que se presenta merece una explicación. Los mismos se han usado de manera reiterada para evaluar los avances o rezagos en el desarrollo económico y social al interior de las economías. Algunos de ellos son los así-llamados índice de marginación. Con ellos se ha pretendido afirmar que sus alcances explicativos superan todas las expectativas pues se les ha disminuido su componente económico.

Conviene entonces preguntarse si en la presente era globalizada del capitalismo actual, el crecimiento económico o el desarrollo económico deberá medirse con la tasa de crecimiento del producto interno bruto o con los nuevos indicadores que muestran los alcances de las políticas de los gobiernos en turno.

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